viernes, 19 de marzo de 2010

Resurrección

Resurrección.

De: Mª Rosario Fuertes Melero


No sabía ni cómo se llamaba. Llevaba sentado en aquel banco de madera una hora y media y, sin embargo, no tenía sensación alguna del paso del tiempo.

Se preguntó qué es lo que iba a hacer a partir de ese momento. Estaba solo y sin memoria alguna. Tal vez se sentía como aquella tierna criatura desplumada que se había caído desde su acogedor nido al frío vacío de la cruel vida.

-¿Qué voy a hacer? –se preguntó. Y se oyó por primera vez su voz como un eco perdido.

Prácticamente acababa de nacer. Era un hombre nuevo y quizás comenzaría una nueva vida.

Sin recuerdos en la memoria, se le ocurrió inventarse una nueva e ideal identidad.

- Me inventaré un nombre y una ocupación. Tendré amigos y una casa nueva.

Saltó del banco como si le hubiesen pinchado. Empezó a caminar. Por el sendero del jardín no se encontró con nadie. Sólo los matorrales, las plantas y los árboles le acompañaban. Los colores de la primavera pintaban cada rincón de la floresta y, por eso, ya no se veía tan gris a sí mismo.

Sonrió y miró la luz del sol que empezaba a calentar su frío cuerpo. Los ojos se abrían radiantes de claridad. Las manos ya no estaban entumecidas. Su cuello ya no estaba agarrotado y notaba el fluir cálido de la sangre en sus venas.

Respiró muy profundamente y oxigenó cada rincón de su cuerpo para terminar de despertar todos y cada uno de sus sentidos.

Esa sí que era una auténtica resurrección. Había vuelto a la vida.

Mª Rosario Fuertes Melero.

3 comentarios:

carmen dijo...

¡Bueno!,¡Bueno!. Deja el funcionariado y dedicate a escribir.

Charo dijo...

MUCHAS GRACIAS POR TU COMENTARIO, CARMEN.
SE NOTA QUE ERES, ADEMÁS DE UNA BUENA COMPAÑERA DE CLASE, UNA AUTÉNTICA AMIGA.
SALUDOS AFECTUOSOS.
CHARO

Africa dijo...

Muuyyy bonito,informame cuando publiques más!!! muchos besos